viernes, 29 de abril de 2016

REFLEXIÓN





REFLEXIÓN  

Todos los poetas tienen una despedida en verso.
Acaso por contarla duele menos.
Alivio efímero entre los dedos,
serpenteante, traicionero, etéreo. 

Todos los poetas tienen un Tú y un te quiero
hilvanados con  lágrimas sin tiempo,
latiendo sin control dentro del cuerpo.

 Todos los poetas tienen un Yo errante,
viajero, transitable a ratos,
pero siempre o casi siempre
esculpido a fuego, de remiendos. 

 Pero solo los buenos
abren las puertas del alma en cada estrofa
y arrojan la llave al vacío
con el atrevimiento de  los incautos,
esperando que el mar 
la devuelva de nuevo a sus pies.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario