REFLEXIÓN
Todos los poetas
tienen una despedida en verso.
Acaso por contarla duele menos.
Alivio efímero entre los dedos,
serpenteante, traicionero, etéreo.
Todos los poetas
tienen un Tú y un te quiero
hilvanados con lágrimas sin tiempo,
latiendo sin control dentro del cuerpo.
Todos los poetas
tienen un Yo errante,
viajero, transitable a ratos,
pero siempre o casi siempre
esculpido a fuego, de remiendos.
Pero solo los buenos
abren las puertas del alma en cada estrofa
y arrojan la llave al vacío
con el atrevimiento de los incautos,
esperando que el mar
la devuelva de nuevo a sus pies.
Acaso por contarla duele menos.
Alivio efímero entre los dedos,
serpenteante, traicionero, etéreo.
hilvanados con lágrimas sin tiempo,
latiendo sin control dentro del cuerpo.
viajero, transitable a ratos,
pero siempre o casi siempre
esculpido a fuego, de remiendos.
abren las puertas del alma en cada estrofa
y arrojan la llave al vacío
con el atrevimiento de los incautos,
esperando que el mar
la devuelva de nuevo a sus pies.


